LOS PENSIONISTAS ESPAÑOLES RETOMAN LAS CALLES

Una vez más los pensionistas españoles se lanzan a la calle en defensa de sus pensiones, seriamente amenazadas por los planes del Gobierno de revalorizar las pensiones para este año muy por debajo del coste de la vida prevista para 2018. El ejecutivo del PP propone una subida en las pensiones del 0,25 %, mientras el coste de la vida se sitúa en torno al 2%. 

Hace unas pocas semanas, en toda España centenares de miles de jubilados se manifestaron  por el mismo motivo. Fue un hecho sin precedentes en nuestra democracia. En España, desde el punto de vista laboral, hay dos tipos de "clases" (que nada tienen que ver con conceptos ideológicos), las clases activas --integradas por todas aquellas personas que están en edad laboral-- y las clases pasivas --quienes están jubilados. 

Se tenía la percepción de que solo las clases activas luchaban públicamente por sus derechos laborales. La imagen más generalizada del jubilado español, en tanto que  clase pasiva, era la del abuelo que dedicaba su vida a atender a sus nietos, ayudar con su pensión (muchas veces exigua) al sostén de la familia, visitar los Centros de Día para jugar a la baraja o a la petanca, sentarse en los parques a ver sus nietos jugar o reunirse con sus amiguetes y contar sus batallitas de tiempos pasados o hacer viajes turísticos por el  IMSERSO. La pasividad en su máxima expresión. 

Pero era una percepción errónea. Los jubilados serán --seremos-- viejos pero no están --estamos-- muertos. Y un buen día, hartos de tanta mierda, olvidaron  los achaques propios de la edad (o simplemente se los llevaron con ellos) y se lanzaron a las calles. Nadie lo esperaba, y mucho menos el Gobierno, que siempre ha tenido (o creía tener) en los jubilados un magnífico caladero de votos en las elecciones generales. Y nuestros políticos se llevaron el sopapo del siglo. Y ahora por partida doble.

Por los pasillos de la Moncloa, los políticos susurran: "señores, mal andamos cuando hasta los jubilados, esos abuelitos angelicales y pasotas, se lanzan a la calle". Pues sí, señores, teneis razón: algo anda mal y lo que es peor algo andais haciendo mal.

Y si no rectificais a tiempo, los abuelos (hoy como en la pasada manifestación acompañados de sus hijos y de sus nietos) seguirán (seguiremos) tomando la calle. Porque la calle es de todos.

Porque estamos jubilados y viejos. Pero no estamos muertos.

(Hasta el próximo captulo)