VISITA DE OBAMA (2)

19. mar., 2016

Fragmento de la película "Bienvenido míster Marshall"

19. mar., 2016

Mañana es domingo…  y no, no se casa la gata con Juan Pirindingo… Se producirá un hecho histórico: la llegada a Cuba del presidente estadounidense Barack Obama para una visita de dos días. Una visita que ha generado una gran expectación mundial y un descomunal despliegue mediático, con miles de periodistas del mundo entero que acuden a La Habana para contar en primera persona tan trascendental acontecimiento.

     Tan es así que en la capital cubana no hay habitaciones hoteleras suficientes para dar alojamiento a tanta gente. Por no haber no hay ni habitaciones en las diez mil casas particulares que tienen licencia para alquilar habitaciones a turistas. Y en los restaurantes privados –los famosos “paladares”—hay que reservar con antelación y aun así ni siquiera… Vaya, que la iniciativa privada en Cuba hará su agosto en pleno mes de marzo.

     Pero la visita de Obama a Cuba donde sí ha despertado una mayor m expectación es dentro de la propia isla. La mayoría de los cubanos ven –o quieren ver--  en el viaje de Obama, unido al restablecimiento de relaciones entre Cuba y Estados Unidos, el inicio de una etapa de prosperidad personal y para el país. Vaya, que  están empezando a ver la luz al final del túnel. La mayoría piensa que a partir de aquí el camino se hará  menos cuesta arriba y que luego todo será miel sobre hojuelas.

      Llegados a este punto de entusiasmo personal  --evidente contagio a distancia del entusiasmo de los cubanos de la isla-- ese diablito asturiano que vive instalado  a sus anchas en mi cerebro, con ese sentido del humor tan típicamente asturiano que tiene me susurra al oído: “Tono, acuérdate de Bienvenido míster Marshall”…”Acuérdate de Bienvenido míster Marshall”. Así que, ante tanta insistencia, separo los dedos del teclado y adopto mi pose preferida: mirar con cara de gilipollas un punto indeterminado mientras acuden a mi mente las secuencias de la genial película Bienvenido míster Marshall, para mí una de las mejores en la historia del cine español, dirigida en 1953 por Luis García Berlanga.

    Antes de explicarles por qué viene a cuento esa película, quiero referirme al título de la misma. En 1948, Estados Unidos creó el European Recovery Program (ERP) más conocido como Plan Marshall, en honor al entonces secretario de estado, George Marshall. Este plan destinaba 13.000 millones de dólares de la época para la reconstrucción de los países de Europa occidental que habían sido devastados por la Segunda Guerra Mundial. Pero tenía también otro objetivo: evitar la influencia del comunismo, que había salido reforzado con la SGM.

        La España de entonces intentaba reponerse de las heridas de la guerra, no de la SGM en la que no participó, si no de la suya propia, la guerra civil que asoló al país entre 1936 y 1939. Los años de su posguerra fueron durísimos para España, en las que hubo penurias y hambrunas, por haber hubo hasta libreta de racionamiento. Así que la noticia del Plan Marshall llenó de entusiasmo a los españoles. Sobre todo si se tenía en cuenta que España formaba parte de Europa occidental, vaya, que más occidental que la Península Ibérica imposible; que también había sido devastada por la guerra  y lo que era más importante: que el dictador Franco estaba considerado –y de hecho lo era—el paladín del anticomunismo en Europa Occidental.

      Pero España no estaba incluida en el Plan Marshall. Vaya, que de esos 13.000 millones de dólares a España no llegó ni una peseta. A los españoles les cayó un cubo de agua fría, España, en los cuatro años de vigencia del Plan Marshall, siguió tan pobre como lo estaba al principio y se confirmaba aquello de que los sueños, sueños son….Y aquí es donde entra la película.

    Bienvenido míster Marshall  es una comedia costumbrista que devino en genial parodia de la España de entonces. La acción se sitúa en el castellano Pueblo de Villar del Río, en el que están representados los distintos estamentos de la sociedad española de entonces: un alcalde no por casualidad medio sordo, un tanto lerdo y bastante simple; un cura chismoso que conocía la vida y milagros de todo el pueblo; un hidalgo venido a menos que representaba a la ociosa nobleza; una maestra solterona y con pocas luces y el pueblo llano de agricultores pobres. En la trama de la película, al pueblo  llega la noticia del Plan Marshall y también el bulo de que los americanos enviarían una delegación a ese pueblo para saber que ayuda necesitaban. Y se armó la Marimorena.

    Todo el pueblo tenía que dar un digno recibimiento a los americanos. Había que acicalarlo, ponerlo presentable, etc. Hasta se hizo una reunión para que cada vecino expusiera sus peticiones a los americanos forrados de dólares. En las ventanas colgarían banderas españolas y estadounidense y para dar la bienvenida a tan ilustres  visitantes se haría una típica romería española, con panderetas y castañuelas, como Dios manda. Hasta una canción compusieron para la ocasión, “Americanos”, se llamaba. Pero no había Plan Marshall para España, así que no hubo americanos que visitaran Villar del Río. Lo que sí pasó fueron varios coches a toda pastilla, sin que se les viera siquiera la matrícula.

     He colgado un video con un fragmento de la película que no tiene desperdicios, en el que todo el pueblo va en romería, alegre como castañuelas, cantando “Americanos”. Importante que se fijen en el último plano de ese fragmento, ahí está muy sutil la representación de la España de entonces. Una vez que lo vean, tienen la opción de ver otros tres fragmentos que tampoco tienen desperdicios. Cliken en el desplegable que se abre al final del video en la ventana Discurso, después sobre Lista de regalos y por último Final de la película. Se sorprenderán de las muchas similitudes.

      Debo aclarar que cualquier parecido con la Cuba actual es pura coincidencia… ¿o no?

 

Texto: José Antonio Tamargo