Viajes a Cuba: El Senado de Estados Unidos mueve ficha

Por: José Antonio Tamargo Fernández

 

El Comité de Asignaciones del Senado de Estados Unidos, con el apoyo de demócratas y republicanos, aprobó este fin de semana incluir cuatro enmiendas encaminadas a normalizar  la apertura de ese país hacia Cuba en el proyecto de ley del año fiscal 2017, según reportes de agencias de prensa.

 

Las enmiendas se refieren a viajes a Cuba;  autorizar a los agricultores estadounidenses que aumenten la financiación privada para la exportación de productos agrícolas a Cuba; permitir la exportación de servicios de telecomunicaciones y autorizar a los aviones con rutas que enlazan con Cuba reabastecerse de combustible en la isla.

 

De las cuatro enmiendas, la de más calado tanto en lo económico como en lo tocante a derechos humanos, sin dudas es la que busca levantar las prohibiciones existentes en Estados Unidos para que sus ciudadanos puedan viajar libremente como turistas a Cuba.  Una enmienda que, como se sabe, ha sido impulsada a cuatro manos por los senadores Patrick Leahy (demócrata por Vermont) y Jerry Moran (republicano por Kansas).

 

Más que una enmienda, la decisión del Senado de Estados Unidos es un acto de justicia para con sus ciudadanos, al reconocer a los estadounidenses de una vez por todas el derecho humano de viajar libremente a donde les plazca. Un derecho que, si bien es cierto que los norteamericanos tienen reconocido desde siempre,  no es total ni integral, al excluir los viajes a Cuba. Un derecho que sin mutilaciones sí es reconocido en cualquier otro país del mundo, cuyos ciudadanos pueden viajar a donde deseen sin necesidad de pedir permiso a sus respectivos gobiernos.

 

Conviene recordar que cada uno de los derechos humanos fue creado para ser respetado en su totalidad. Si alguno de ellos es mutilado porque establece excepciones, aunque solamente sea una, en buena ley hay que afirmar que dicho derecho se incumple o se cumple a medias. Es lo que está pasando en Estados Unidos en lo tocante al derecho de los estadounidenses a viajar libremente. Es una libertad condicionada: pueden ir a donde quieran como turistas, excepto a Cuba.

 

No deja de ser contradictorio que el país que presume de ser un paladín de los derechos humanos, tenga una ley que vulnera en parte un derecho humano de sus ciudadanos. Lo que no le impide a ese mismo país exigir a otros que respeten ese derecho que ellos mutilan. En mis tiempos a eso lo llamaban hipocresía, ahora lo llaman doble moral. Da igual como lo llamen. Es el mismo perro con diferente collar.

 

El Senado de Estados Unidos con esta enmienda ha hecho justicia. ¿Hará lo mismo el Congreso cuando esta ley se debata en esa instancia? ¿Optarán los congresistas por reconocer a sus votantes el derecho de viajar a donde quieran o por el contrario les seguirán negando dicho derecho? Veremos qué pasa. De momento el Senado ha movido ficha. Lo que en sí mismo es un punto de partida.